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¿Amor o posesión?

Cuento basado en la vida real.

Michel era un peregrino que recorría el Camino de Santiago con gesto hosco, y de mal humor. Su caminar mirando al suelo, y sus ojos llenos de rabia, era porque un fuego interior lo devoraba.
Caminaba sin mirar a nadie a los ojos. En su espalda, llevaba una mochila gigante que pesaba más de 19 kilos. Hacía más dos meses que andaba desde Roncesvalles, cuando normalmente los peregrinos, lo hacían en uno.
Su barba, descuidada y su aspecto taciturno, alejaban a los otros peregrinos, que prudentemente se apartaban de su lado.

En un recodo del río, el joven de 42 años, se encontró con un ayudador de almas. Se acerco y le dijo si le podía ayudar.

-¿Que te sucede? –le preguntó el ayudador.
-Mi alma esta destruida, no tengo fuerzas para vivir: Mi mujer, después de 20 años de casados, me abandonó por otro hombre de la noche a la mañana, sin ninguna explicación.

-¿Estas seguro que fue tan de repente?
-Si. Se fue de un día para otro

-¿Nunca tuvisteis ninguna pelea o enfados?
-Eso si. Es normal que los tuviéramos como le sucede a todas las parejas, pero nada serio.

-¿Nunca hubo discusiones fuertes o incluso rupturas momentáneas en esos 20 años?
-Pensándolo bien, tuvimos 2 0 3, pero nada que me indicara la ruptura. Porque después de unos días cada uno por su lado, llegaban las reconciliaciones que eran maravillosas.

-¿En que trabajas?
-Agricultor ecológico. Cultivo tierras en mi ciudad

-¿Y ella?
-Tiene dos tiendas de moda: le gusta la ciudad

-¿Había discusiones por vuestras aficiones diferentes?
-A veces. Ella siempre quería visitar grandes ciudades, fiestas, música de baile y a mi me gustaba la naturaleza, el silencio, viajar los dos solos…

-¿Crees que erais compatibles?
-Si tengo que ser sincero, no mucho, pero nos amábamos y pensaba que con eso bastaba.

-¿Y como sucedió la ruptura definitiva?
-Hace dos años, ella se levanto de la cama, me miro a los ojos y me dijo que no me amaba. Que se marchaba porque se había enamorado de otro hombre.
La quise convencer: le dije que la amaba, que cambiaría, que haría lo que ella quisiera, que dejaría mis trabajo y trabajaría en su tienda, que tendríamos un hijo, algo que ella anhelaba, y yo siempre me había negado, pero no me escuchó y se marchó.

-¿La amas?
-Con todas mis fuerzas. Tanto, que le perdonaría el abandono y que este con otro. Si ella volviera, todo sería diferente.

-¿Sabes si es feliz?
-No, ni me interesa,

-Lo comprendo, pero, ¿te han dicho si esta alegre y esta tranquila con su decisión?
-Algunos amigos dicen que si, pero no comprenden lo que nos amamos. Cuando me lo dicen, es algo que me duele y me provoca ansiedad. Tengo miedo el cruzarme con ellos un día por mi pequeña ciudad.

-Ahora entiendo esos kilos de más en la mochila: llevas una carga muy pesada en tu corazón, y también comprendo que estés caminando mas de dos meses, no quieres volver a casa: no quieres regresar a tu ciudad, porque estarás solo, y ella viviendo sin ti
Michel se quedo pensativo. La voz del ayudador le pregunto:
-¿Quieres que ella sea feliz?
-Lo que mas deseo en el mundo

-¿Qué disfrute de la vida?
-Por supuesto

-¿Qué se cumplan sus sueños?
-Claro

-¿Qué tenga salud?
-Sin ninguna duda.

– ¿Que tenga prosperidad?
-Te repito que si

-¿Qué sea muy feliz aunque no este contigo, y viva y ame a otra persona?
-Pero que pregunta es esa. Si no es conmigo, no deseo que sea feliz, ojala sea infeliz, que todo le salga mal en la vida, y enferme.

-Si esa es tu respuesta, entonces, lo que sientes no es amor autentico, es apego, es posesión, es dependencia, pero no es amor verdadero. Porque el autentico amor, es desear que la persona que ha estado con nosotros, sea feliz, y viva satisfecha, aunque decida terminar la relación, elija otro camino y este en otros brazos.
-Pero yo la amo

-No, no la amas, crees que es tuya, porque el autentico amor es nutrir la relación, es entregarse en cuerpo y alma para crecer y evolucionar, o por el contrario, si no se hace, se estancara y morirá, como os ha sucedido a vosotros. A veces uno vive el duelo dentro de la relación, que es lo que le ha sucedido a ella, y el otro cuando se termina, que es lo que te sucede a ti. Para que sea un gran amor, es importante agradecer el tiempo que se vive juntos, y desear de corazón, que se cumplan sus sueños, que tenga salud y viva su vida en plenitud aunque ya no este con nosotros. Eso es el auténtico amor.
Michel, al comprender la verdad, calló de rodillas al suelo entre lágrimas. El ayudador le abrazó y le dijo:
-Ama sin condiciones…, Y se marchó dejando al joven con su historia personal.

Michel, aquel día, llego al albergue de peregrinos y regaló casi todo lo que guardaba en la mochila: La tienda de campaña, comida, etc, y se quedo con una mochila de 6 kilos.
A partir de ese día, se afeitó, comenzó a compartir con otros peregrinos, contando sus experiencias, riendo y llorando.
A los cuatro días, terminó el camino. Volvió a su ciudad y buscó a su ex pareja. La miro a los ojos y le dio las gracias por el tiempo compartido. Le deseo lo mejor para su vida, que fuera feliz, y que tuviera una vida plena y prospera. Después se fue unos días a su terreno y decidió cumplir uno de sus sueños: dar la vuelta al mundo con mochila. Así lleva mas de dos años.
Y Michel, es feliz, inmensamente feliz. Y su ex pareja, es feliz, inmensamente feliz

Cuento del libro: La Hermandad de la Luz: Agua (Juan Cayuela)
Y ahora, permíteme que te haga unas preguntas:

¿Deseas que la persona que vive contigo sea feliz?
¿Qué tenga salud?
¿Qué disfrute de la vida?
¿Qué se cumplan sus sueños aunque no este contigo y este con otra persona?

Tu decides si lo que sientes es amor o es apego o posesión.

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