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Los Niños

¿Qué damos a nuestros hijos?

Soy padre y como tal, he cometido y cometo, errores y aciertos, he sido y soy, ausente y presente, he entregado y entrego amor y dolor desde que nacieron hasta hoy.

Soy entrenador personal, y mi especialidad es entrenar el alma. Para ello he creado un método, a través de las enseñanzas con maestros , profesores  ancianos

Con este método revolucionario os ofrezco unos datos que os ayudaran a cambiar la visión que tenéis del mundo.

Hoy hablaré sobre el entrenamiento a los niños:

Primera fase: Comprensión

1º Los niños adquieren sus características, su personalidad y su forma de entender la vida desde que es engendrado hasta los nueve primeros años de vida por parte de sus padres, en primer lugar, y después por sus familiares más cercanos

En esos meses de estar en la barriga de su madre, hasta que cumplen los 9 años, reciben una cantidad de información, inimaginable.

Esa información se almacena en el subconsciente, y dependiendo de los estímulos que reciba, los ira utilizando.

Por ejemplo:

  1. a) ¿Se han preguntado por qué los niños dicen tacos o palabras malsonantes con rapidez? Han sido enseñadas por un adulto. En muchas ocasiones, incluso, se les ríe la gracia y al recibir ese estímulo de alegría, lo integran como algo positivo. Cuando sean adultos, esa costumbre, será realizada de forma natural, utilizando vocabulario zafio y dañino.
  2. b) De igual forma sucede con otras situaciones: si los padres fuman, beben o consumen drogas, delante de los niños en esa edad, ellos lo admitirán como algo normal en su subconsciente, y después lo aplicaran en su vida. Y nos echamos las manos a la cabeza, cuando un niño o un adolescente hace botellón, o consume drogas. ¿Dónde comenzó todo?
  3. c) Si escuchan palabras negativas, pesimistas, agresivas, lo verán como algo normal. Si sienten la ansiedad, la depresión, la angustia de alguno de sus padres, lo introducirán en su organismo, y lo repetirán en su vida.
  4. d) Si se les llama “estúpido”,  “inútil”, o “no vales para nada”, o “nunca vas a ser nadie”, “ójala te mueras”, “deseo que no hubieras nacido”…, y otras palabras que destruyen al ser humano, imaginar lo que hace con el corazón de un niño.
  5. e) Imaginar a los niños de padres separados: lo que escuchan normalmente por uno o los dos progenitores, que teóricamente son los que lo aman: Las frases que más escuchan esos niños: “Tu padre o madre no te ama”, “te odia”, “te ha abandonado”, “para el o ella no vales para nada”, “por tu culpa que se ha marchado”, “si te quisiera no se hubiera ido”…. Se les llena de odio, de veneno, de rencor, y aún así, decimos que es por su bien, para que el mundo no les dañe en el futuro, para que aprendan lo que es la vida. Decimos que es lo que más queremos en la vida, que deseamos que sean felices…, y los machacamos con esas frases, le introducimos en su corazón, un veneno que los destruirá.

¡¡¡Eso no es amor!!!

El auténtico amor, es desear que sea realmente feliz, respetando su crecimiento y su evolución, como niño desde el amor.

 

2º Únicamente aumentando nuestro nivel de consciencia, somos capaces de ofrecer a los niños una forma de vida basada en el amor.

  1. a) Imaginar por un momento a un niño, que desde que nace, escucha dentro de la barriga de su madre, estas palabras de los padres, o de uno de los padres: “te amo”, “eres un ser de luz”, “gracias”, “te agradezco que vengas y me llenes de amor”….
  2. b) Imaginaros ahora que ese niño, cuando sale al exterior solo escucha palabras de gratitud, de amor, de felicidad: “Que maravilla que estés aquí con nosotros”, “te amamos”, “te amo”, “gracias por acompañarnos”, “puedes ser lo que quieras”, “creo en ti”, “confió en ti”, “te acompañaremos en tu crecimiento y después volaras libre”, “tu decidirás con tu vida desde el amor”…..
  3. c) Si además se le da buenos alimentos, se le enseña a hacer ejercicio físico saludable, se le enseña a descansar, a meditar, a conectar con la naturaleza, a respetarse, a compartir, a escuchar, a llegar a acuerdos, a crear anclajes positivos, a vivir en la armonía ¿Cómo serían esos niños? ¿Cómo seriamos nosotros si hubiéramos crecido con esa forma de vida?
  4. d) Para que se produzca el cambio, la clave está en liberar nuestra mente, en creer que se puede construir un mundo nuevo. Somos co-creadores de la vida, y estamos haciéndolo constantemente. Os animo a que creéis un entorno nuevo, a que construyáis vuestro nuevo mundo, una nueva vida. “Que cada niño que nace sea una buena noticia”, como dijo Facundo Cabral. Vamos a llenar la vida de los niños que nacen, de buenas noticias, de amor, de gratitud, de alegría.

 

3º Seguro que todos hemos cometido errores con nuestros hijos, yo el primero, y nuestros padres han cometido errores con nosotros. ¿Cómo habrá sido su infancia?

La clave para sanarnos, y para comenzar a calmar la mente y tener paz, es perdonarnos y perdonar.

Somos lo que somos debido a nuestro aprendizaje del subconsciente en un 85%, y del consciente en un 15%.

Si sentimos ansiedad a menudo, viene de ahí, si sentimos actitudes depresivas, si no le encontramos sentido a nuestra vida, si repetimos historias con parejas destructivas, si no nos amamos, si no conectamos con nuestro niño interior, si solo buscamos lo material, o las drogas o alcohol o relaciones sexuales no saludables, lo arrastramos de ahí, y uno comienza el cambio, cuando hace una revisión al pasado basado en la gratitud y en el amor.

Si, se  que crees que estoy enloqueciendo con mis palabras: ¿Cómo puedo sentir gratitud o amor, hacia lo que hizo daño, a quien quiso destruirme, a quien me daño, me humillo, abuso de mi, me ataco psicológicamente…?

Se, que es difícil de comprender, sin embargo, te aseguro que es la única forma de encontrar paz, de seguir caminando, de levantarte del polvo del camino, y seguir adelante, con una sonrisa, con fuerza, con energía, con fe y esperanza.

El que perdones y olvides desde la gratitud, no significa que aceptes o estés de acuerdo con lo que sucedió, significa, que eso te hizo ser quien eres, y te ayudo a crecer y evolucionar hacia el amor que habita en ti.

Puede ser difícil estas palabras, para quienes sufrimos en la infancia y en la adolescencia, sin embargo, es el camino de la plenitud personal.

Para ello, hay que comenzar a entrenarnos con la práctica:

Os invito a un pequeño ejercicio de sanación:

  1. a) Sentaros en la naturaleza, junto a un árbol o en el mar o en un lago. Solos, en silencio, y cerrar los ojos. Llevar a vuestra mente la cara de vuestros padres, si os acordáis de ellos, y si no, solo decir en voz alta, para mi padre o a mi madre. Sentir su energía, y decir en voz alta o para vosotros, esta frase sanadora: “Me amo y me perdono, te amo y te perdono” Porque no podemos perdonar a nadie, si antes, no nos perdonamos a nosotros mismos. Esta frase es muy antigua en la zona del Mediterráneo, y cuando la sintáis de verdad, comenzara a circular en vuestro organismo y sentiréis que el perdón os libera del peso acumulado.
  2. b) Después pensar en vuestros hijos, y decir la misma frase pensando en ellos, y dejar que el perdón os libere. Cada ser humano tiene su historia personal, y cuando uno pide perdón y perdona, no almacena ninguna carga. Solo la mente quiere volver a controlarnos, pero si lo hacemos regularmente, y cada vez que llegue a nosotros el sentimiento de culpabilidad que no existe, repetimos esa frase: “me amo me perdono, te amo te perdono”, la integraremos en nuestra alma, y nos liberaremos del peso que acumulamos en esta vida y en otras.

 

Final del entrenamiento nº1:

Yo hoy decido cambiar, nunca es tarde si la dicha es buena, y que mejor dicha, que ver que un niño crece sano, feliz y en paz. Y que mejor dicha, que nuestro niño interior, halla paz, y recupera la alegría, la luz, el amor.

Si a un solo niño que nace en este mundo, se le entrena en el amor, en la esperanza y en la armonía, nuestra vida habrá servido de algo. Si un niño crece en la consciencia de amar, será el nuevo Creador de Vida.

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