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Somos libres para seguir el camino que queramos

En la calle San Luis, cerca de una escuela de la antigua Cartagena, en el sureste de España, vivía la comadrona Julia, la Villa.

A su encuentro, cada tarde acudían muchos niños y niñas del barrio de la Isla, y de zonas allende de los mares para conocer de sus historias.

Se sentaban a su alrededor y cuando el sol comenzaba su andadura para ir a dormir se iniciaban las preguntas:

Eduarda de apenas 9 años le preguntó:

-Abuela, ¿Por qué tantas personas quieren aprender todo lo relacionado con Oriente: Yoga Hatha, Kundalini Yoga, Zen, Tantra, Tao, meditación trascendental, Tai Chi, Karate, Judo, Budismo…?

Alfonsa, continúo preguntando:

¿Porque muchas de esas personas se visten todas de blanco, o de naranja, o de violeta o de negro y  fueran iguales?

Paquí, terminó:

¿Porque muchas personas aquí en Occidente siguen a otra persona como si fuera un Dios y lo idolatran como hacen en Oriente?

-Las tres preguntas tienen una sola respuesta-respondío Julia.- La mayoría de seres humanos buscamos fuera lo que ya tenemos dentro.

-No comprendo, -dijo Eduarda, la Soguero.

-En Oriente existen muchos sistemas para intentar encontrar la paz interior, el equilibrio mental, la fuerza física y la armonía emocional. ¡¡¡Pero atención: No es oro todo lo que reluce!!!. Hay algunos que funcionan y otros que no, para saber si funciona, lo importante es que cada persona escuche su corazón y se deje llevar por su intuición

-Explícalo por favor-dijo la niña.

-En Oriente al igual que en Occidente, el SISTEMA quiere, que al igual que los robots, o incluso los rebaños, todos sean iguales, vistan igual, no piensen por ellos mismos, coman lo mismo, beban lo mismo y sigan las mismas directrices, “a quien se sale del rebaño, lo expulsan”. Por eso exigen, que ese supuesto Dios o ídolo, sea venerado, idolatrado, haciéndoles reverencias, invocando su nombre, llevando su cara en fotos, carteles  y dándole un poder que nunca deberían de tener.

-¿Qué nos propones que hagamos?

-Os sugiero tres cosas, la primera mirar cerca vuestra y encontrar disciplinas antiguas de Occidente que son de nuestras raíces más cercanas, disciplinas occidentales que nos ayudarán encontrar esa paz.

-¿Que disciplinas?

-Pasear en silencio por la naturaleza hablando con el ser interior que siempre responde, como hacían los místicos en tiempos inmemoriales, hacer ejercicio físico en la naturaleza, estiramientos, adquirir fuerza con flexiones, y otros sistemas que nutran el cuerpo. Leer historias de la mente con raíces cercanas a nuestros antepasados, aprender a vivir en el amor, ayudar a los demás y vivir el momento presente haciendo lo que nos gusta y nos hace feliz, sin tomar nada que nos dañe, ni dañar a otros, ni a la naturaleza. También os propongo, abrazar árboles y hablar con ellos como hacían los fenicios, también visualizar para fortalecer el sistema inmunológico, los griegos decían hace siglos, que cuando imaginamos abrimos la puerta a que ocurra. Y lo que más recomiendo son dos actividades que nacen del espíritu, bailar más, porque bailar os conectará con el alma del mundo y vivir en la alegría, en la diversión, en las risas.

-Que interesante-dijeron las jóvenes. -continúa por favor.

-La segunda sugerencia que  os entrego es que somos libres, único e irrepetibles. Dejar de querer vestir todos del mismo color, ni llevar el cabello cortado de la misma forma, o de estar horas en una posición de loto o recitar palabras, que llaman mantras durante horas… Vestir como queráis, utilizar las palabras como invocación al amor, como energía de paz, y si os apetece estar en silencio 5 minutos, será perfecto para vuestra alma, y si queréis orar o rezar, hacedlo a esa energía de paz.

No sigáis a nadie como un huérfano, somos princesas y príncipes que están en la búsqueda de lo que ya tenemos dentro: LUZ.

-¿Pero y esos maestros, gurus, babas, senseís, lamas que siguen los orientales y algunos occidentales?

  • Es una opción para quien quiere vivir en la esclavitud de la mente.-afirmó la anciana.-Las mujeres y hombres libres saben y sienten que no existen gurus, ni maestros, ni Babas, ni iluminados en Oriente ni en Occidente, ellos conocen que el auténtico maestro está dentro de nosotros. Os invito a que habléis con esa voz más a menudo y encontrareis que siempre os ha estado esperando para ofreceros sabiduría.

Recordar que no somos rebaños de ovejas que siguen a un pastor vestido de blanco, o de naranja, o de violeta, o de negro o de azul, como sucede en Oriente y que también pasa aquí en Occidente, desde antes de la edad media. Somos seres hermanos libres que se siguen a si mismo para estar unidos, desde su libertad, a otros seres hermanos.

Julia, la comadrona se calló durante unos segundos y con una gran sonrisa de oreja a oreja concluyó:

-Y por último, si te apetece hacer alguna disciplina oriental, Yoga Hatha, Kundalini Yoga, Zen, Tantra, Tao, meditación trascendental, Tai Chi, Karate, Judo, Budismo… Si quieres vestir de blanco, o de naranja, o de violeta o de negro para ser igual al resto del grupo. Si quieres seguir a otra persona como si fuera un Dios e idolatrarlo, ¡¡¡HAZLO!!! Que no te importen mis palabras.

Los niños y niñas la miraban con los ojos abiertos como platos. No entendían nada.

Sois libres. Que mis palabras vuelen sin que te importen y no te enfades si ellas te alteran. Estas palabras es la opinión de un ser en libertad, un ser que vive dentro de mi. Es la voz de esa maestra interior, porque yo, Julia la comadrona, cuando me apetece algo, lo hago, soy libre. Porque yo, Julia, la comadrona hago Yoga hatha en la playa la Cortina, y cuando quiero realizo meditación trascendental y calma mi alma, y en ocasiones, si me apetece, práctico Tantra, y a veces me atrevo con el Tao. Y sabéis porque lo hago, porque soy libre, y mi voz interior me susura, que provengo de otras vidas de Oriente, y que en otras vidas llegue de la Polinesia, y que algunas antiguas vine de la Amazonía, y que mis antepasados también provienen de lo más recóndito de las montañas de la luna en Uganda, y eso me hace ser humano, ser hermano de cada persona que ha nacido, nace y nacerá en este planeta llamado Tierra.

Julia comenzó a reír al ver la cara sorprendida de las niñas y niños que la miraban. No comprendían el mensaje de la comadrona y ella finalizó:

– No sigáis a nadie como un huérfano y menos a mi. No existen gurus, ni maestros, ni Babas, ni iluminados orientales, ni occidentales, el auténtico maestro está dentro de vosotros. Hablad con el más a menudo y encontraréis que siempre os ha estado esperando para ofreceros sabiduría.

No sois un rebaño de ovejas que siguen a un pastor vestido de blanco, o de naranja, o de violeta, o de negro o de azul, ni a una comadrona que habla, sois seres hermanos libres que se siguen a si mismo para estar unidos, desde su libertad, a otros seres hermanos. Sois libres, id en paz.

La anciana se levantó y sin dar tiempo a ninguna pregunta más se alejó hacía la caleta de santa Lucia dejando en aquellos corazones jóvenes la sabiduría de sus palabras.

Cada uno recibiría lo que debía de recibir, y esas semillas florecerían en su momento, ni un segundo antes ni uno después.

 

 

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